TIME

Desde pequeño he pasado largas temporadas en la montaña. Entre la belleza de estos paisajes me siento a salvo, protegido de mis propios miedos. El recuerdo de aquellos paseos habita mi mente y me lleva a reencontrar el olor del bosque, a respirar, a seguir rastros para descubrir nuevas rutas dejándome envolver por una Naturaleza que todo lo acoge.

Sintiéndome vivo encuentro restos de muerte, esa que tanto se teme, esa que, mirada de frente, nos muestra que sólo es una parte del ciclo de la vida. Perdido en sus entrañas me recupero a mí mismo. Su cálido abrazo es un refugio que nos permite seguir el camino.